junio 01, 2009

Piedra libre al Sur realismo - Por Marcelo Meza



Piedra Libre al SurRealismo

Cadáver exquisito


Por Marcelo Meza


¿Qué especie animal será un nuevo surrealismo cansado de tanta insolente linealidad? La ruptura, inevitable, fue vital a principios del siglo veinte, tanto como noventa años después. No sé de títulos maniqueos ni de espectaculares protocolos, esa ridiculez sumada a la avaricia de vulgaridad es, en estos días, de una glotonería tal que da asco y que ese arte inquieto supo denostar. El predicamento poético en lenguaje surreal, de tono lírico y violento, sigue provocando al hombre-miedo que somos, al hombre-elefante que vamos siendo. Su desenfrenada insurrección hacia lo quieto, para con lo enquistado sin salida, abrió mentes, con su estandarte de pura impregnada libertad, no en busca de la belleza sino en la belleza misma.


Ya en 1916 (y luego en 1924), iba naciendo una conciencia de los dadaístas que mutó en ideal plataforma para lo que conocemos como Surrealismo. Han pasado casi cien años desde el inicio de esas aventuras juveniles en el marco de un mundo demasiado acartonado y mendaz para poderlo abrazar con la fuerza requerida. Dos décadas después, especialmente en Argentina, el surrealismo tomó otro rumbo gracias a escritores y plásticos, músicos y cineastas. Sin olvidar, por supuesto, la importancia del teatro. Semejante manifestación, que tuvo diferentes exponentes de un surrealismo atropellado, ignorado y hasta caído en el más bajo de los desprecios, supo dejar una impronta que nos llega hasta nuestros días. hete aquí nuestro sabor nacional.


Pensar el surrealismo es desatar la duda para anclarse en la imaginación, volver a lo niño y a la niñez. Jugar el juego grande de los que no se conforman con la barbarie. Volver a crecer la mente y el alma, rompiendo, gastando la broma del pensamiento en la carcajada de la discordia como herida. Arrancar la rutina que incomunica, que desdice la vida. Rebeldía a la ignorancia, a la mediocridad encantada y festejada por imbéciles de la pereza.


Otros encumbrados supieron con sorna y pluma ágil subscribir ampulosos manifiestos. No está en este simple observador ningún intento semejante, ni mucho menos agruparse a manera de cofradía, sino libremente y en pleno uso de la voluntad, fomentar una invitación a la idea surrealista por la sumatoria de talentos y de corajes. Encontrarse para crear la fuerza o la parafuerza, huelga de pensar igual y creer lo mismo. Utilizar con alegría las herramientas que dejaron nuestros referentes, esto es: la utopía, espontaneidad e inconciencia, liberación de las formas, amplitud mental en el plano onírico.


Por un nuevo intelecto de la idea, pequeño anarquismo —y por qué no— firme socialización de las emociones. Hay una necesidad de autoconvocarse a hacernos arte, suerte de salvavidas de la divinidad, en la aventura de transmitir el gen y la poesía.


Hete aquí un idioma generoso y difícil. Renace de las cenizas del agua. Ojalá sepamos ser el número maldito los que juguemos el metalenguaje de virtud, trabajo y humor desprovistos de mezquindades.


Para dar a conocer una mirada paralela de la realidad nuestra, de la fatídica Sur realidad.

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1º junio de 2009 - Todos los derechos reservados
Se puede copiar el texto citando al autor.
Arte pástico de Nicoletta Ceccoli

Los Protagonistas:

Tristán Tzara
André Bretón
Jacques Prévert
Paul Valéry
Guillaume Apollinaire
Antonin Artaud
Luis Buñuel
Paul Éluard
Salvador Dalí
Oliverio Girondo
Vicente aleixandre
Cesar Vallejo
Aldo Pellegrini
Juan Gelman
Xul Solar
Julio Cortazar
Manuel Antin
Enrique Molina
Grupo Humus

(Esta lista seguramente es incompleta. Se aceptan comentarios y propuestas)

noviembre 23, 2008

Macedonio Fernandez - Historia de la fantasía argentina

Macedonio Fernandez

Link: Macedonio Fernández

¡Dos años de Revista FIERRO! - Por Marcelo Meza









¡Dos años de la Revista FIERRO, La historieta argentina!

Por Marcelo Meza - Edición especial
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"Cumplir años significa ponerle el cierre, la tapa y el rótulo a un ciclo cerrado. Así, esta nueva etapa de Fierro cumplió literalmente dos con el número de octubre (2008) y arranca hoy su tercer año. Es un gusto entonces ya no tener nada que cerrar sino abrir con todo". Así nos introduce su director Juan Sasturain, desde su editorial.

Para los que disfrutamos la primer etapa de la revista nos invade la nostalgia de la era de oro de las historietas argentinas. No hay dudas, en argentina hubo y hay de lo mejor, tanto sea en guionistas como en ilustradores y dibujantes.

Por ahora resiste casi sola Fierro de fierro. Auguramos sea el inicio de una nueva etapa en la historieta de nuetro país.

Particularmente extraño revistas de ciencia ficción, temáticas surrealistas y fantásticas que las hubo y de muy buena calidad. Esta nueva etapa es, sin demerecer, una versión descafeinada y brutal adecuada a los tiempos que corren. Claro que podría ser mejor y lo será. Pero a modo inaugural es probable que funcione como faro a otras publicaciones y está bien.

El ojo podrido saluda con augurios este tipo de emprendimientos para fortuna de muchos y desgracia de pocos.

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Marcelo Meza - 24 de noviembre de 2008

Notas relacionadas y ampliadas sobre el tema:
La cárcel de papel

junio 29, 2008

Que vuelva El Caza


Cuando a los Comics los llamábamos Historietas



Soy de una generación o muy bruta o muy leída. Yo me considero de los del medio. Pero he leído hasta los recetas de las pastillas de la nona. Y en esa avidez de lectura de cuando era chico, tuve la suerte de encontrarme con revistas como D’artagnan, Escorpio, revistas de fotonovelas pedorras, Killing, La revista Humor, El péndulo (ciencia ficción, no historieta), Superman, Historietas surrealistas de España, etc. Un día me encuentro que sale una nueva edición de El cazador. Me encantó la ilustración y lo mejor de todo es que era Argentina! Lo más importante fue que me resulto muy loca por el lenguaje, ya que era de lo más vulgar y brutal que se pueda usar para una historieta. Así fue cambiando este Cazador de aquel acartonado simil del Capitán América, tan descafeinado que me resultó siempre. El Cazador te hacía cagar de risa y te detiene en la estupidez porque no se come una. Es valiente al pedo, pero va al frente. Algo fiaca. Hincha de Racing Clú. No tiene pelos en la lengua y no le gustan las injusticias. Se agarró a trompadas con Patoruzú y el indio le dio una paliza con sermón y todo, lo trató de boca sucia.

El caza es un tipo de acá a la vuelta, siempre se mete en líos y siempre da la impresión de que es amigo nuestro, que no nos tiene que salvar.

Entonces, Que vuelva El Caza.

Volvió la revista Fierro, hace casi ya un año y medio, la revista Argentina. Y siguen varias, resistiendo en el interior. Me gustaría mucho que volvieran otros exponentes como fue Cognini desde Córdoba, con sus típicos personajes, Negrazon y chaveta, El Sueñero de Breccia, El tan querido Don Inodoro Pereyra y el mendieta de Fontanarrosa. Desde ellos (muchos ya no están) hasta un espectacular neo surrealista, al que admiro tanto, como es Liniers. Súper Héroes que en realidad son antihéroes. Al mejor estilo Argentino, como El Caza, que es un muerto vivo que se alimenta de cadáveres para poder vivir (?) toda una paradoja. Que vuelva El Caza.

Y en el camino todo lo argentino, nuestros grandes ilustradores y dibujantes exparcidos por el mundo, todo lo que anda por ahí por la red, los viejos, los nuevos, los que tengan algo par decir. Con poesía y sin ella. Que vuelva El Caza.

Andamos tirados de Héroes por estas pampas. Pero, en realidad, para ser súper hay que tener mucho más que un puñado de poderes y capa, porque la resistencia ya la hicieron nuestros viejos o la hacen nuestros queridos amigos.

Levanto la voz, Que vuelva El Caza.

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Marcelo Meza - 2008

julio 19, 2007

Un mago de la alegría - a Roberto Fontanarrosa






Un mago de la alegría



Porque tener la capacidad de hacer reír, ganado como compinche el ingenio, es un acto de alquimia y fantasía acrobática del alma que rompe fácilmente el dolor y la tristeza, ternura a lo que nos tenía tan mal acostumbrados el querido y admirado Roberto Fontanarrosa, por todo eso es que lo nombro mago de la alegría.



Por ser Bonaerenses lo llamamos argentino con letras grandes pero solo porque nació en otra provincia que no es Buenos Aires, rompiendo por enésima vez aquello de la oficina de Dios en la rosada. Mejor. Porque nos lo dió la muy querida Santa fe y más precisamente: Rosario; cuna de artistas y grandes músicos que no dejan de sorprender al mundo con su nivel y alta sensibilidad.
Entonces, señoras y señores, qué importa eso, él es como de la casa, es el amigo de la familia, más que argentino entonces. Ese que los domingos nos regala carcajadas y quizás, entre semana, por error - en alguna revista de las viejas o de las nuevas que eran viejas -, asomando su nariz detrás de sus queridos personajes, nos liquide una lágrima de esas profundas, como las que caen mientras está el sol. Es y será siempre el tío macanudo, aliado nuestro - a pesar - de los que somos, por falta de habilidad o por descuido, célebres "patas duras" en el arte del fobal, remisión a manera de guiño en cada uno de sus cuentos terrestres que nos han invitado a jugar, a nosotros: que no podemos ni meterla en contra. Sólo por esa complicidad vale sentirlo nuestro, gritando cada uno de sus golazos con la tinta y el papel, hasta desgarrarnos la garganta, con la misma pasión de la victoria o el digno silencio de la derrota.



Nos ha enseñado bien, a reír ante todo, soñando que el mejor de los sueños es esto que logramos ser, porque después de todo, este asunto del humor es cosa seria y vaya que se lo ha tomado así. Cariño grande nos ha convidado don Roberto, acompañando nuestras vidas en el transcurso inevitable del crecimiento, en las buenas y en las malas, como los amigos y sin reprocharnos nada, salvo cuando nos poníamos serios "al cuete".



Que Don inodoro Pereyra y el mendieta no son fortuitos y mucho menos aquel Boogie el aceitoso. Que cada una de sus historias nos pintaron a nosotros y a cada uno, y qué bien pintados, que colores puros teníamos en su pluma. Ahora que se fue de gira a tomar mate con Oesterheld, dibujando "clementes" accidentales o "Matías" fortuitos a pedido de admiradoras sospechosas, seguramente nos seguirá regalando su sonrisa canalla, su pasión por la risa y la alegría que tenemos y a veces se nos cae desprestigiada por el peso de mil ceños fruncidos y otros territorios ocultos; caras largas como las colas para pagar y todo aquello que hace que la argentina sea lo que es y nos robe el humor por varias horas.



Digo, que el humor de él es el carnaval de la risa y, por lo tanto, de la alegría. Ya que, grises como somos los de la ciudad, será posible que nos olvidemos un poco de los gruñidos para pasar la pelota de carcajada en carcajada, compartiendo, en ronda de amigos y de compañeros y de los que amamos su modo de ver la vida. Al fin de cuenta, Roberto Fontanarrosa no solo le hacía cosquillas a la risa sino que es lindo pensar que desde su querido Rosario haya inventado con su magia el humor, con el pase corto, la cabeza en alto y el puntinazo directo al corazón.


Con toda admiración y respeto
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Marcelo Meza – 20 de julio de 2007 – Buenos Aires, Argentina
Sitio oficial de Roberto Fontanarrosa 26 de noviembre de 1944 - 19 de julio de 2007 - Rosario.

mayo 07, 2007

Toscolítio en Holanda - IV parte de las aventuras de Toscolítio





Toscolítio en Holanda

Nuestro amigo Toscolítio no sabe mucho de mujeres pero si de mecánica cuántica. Se fabricó una bengala y se fue nomás como las alpargatas del pichi.
Una tarde de mucho pero mucho calor Toscolítio vió que las mujeres eran de plástico y llamó a su mamá y le preguntó por los ajíes en aceite. Ella le tiró un pasado imperfecto y ahí entendió Toscolítio, el bulemún, que estaba usando el forro al revés. Cuando vio una vaca de plata lloró antes de quemarse con látex. Se le infló una idea de la tramabunda enciclopedínia al mismo precio que la guirnalda le metió su mano cuadrada y gomosa en la ortopedia, y ella le eyaculó en francés. Es que justo se había equivocado. " Los canguros no existen", entendió Toscolítio porque en la cama metió palo y palo pero se perdió la bolsa.
Se cansó de que le rompan el pasado y se fue a hablar con la canilla de plástico que es más dulce y calentita que los holandoargentinatis.
A veces pienso que Toscolitio es un pajarón.
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"Ni mira ni mona ni lisa"
Marcelo Meza – 9-4-07 Derechos reservados

Liniers - Macanudo











http://autoliniers.blogspot.com/

Darse cuenta - (De las aventuras de Toscolítio)

















Darse Cuenta

Una mañana fui corriendo a contarle un sueño a Toscolítio, ¡Toscolítio, Toscolítio, Toscolítio! ¿Dónde te metiste, Bulemún? Y ahí vi su medio piecito. Estaba tirado debajo de la cómoda con una media de la abuela en la cabeza. Quise hablarle mermelada de zapallo porque sé lo sensible que es cuando se pierde o le sucede alguna travesura, en especial cuando las medias. Tenía su cara dura de miedo maternal. Le limpié las lagañas y lo abracé fuerte y despacio. ¡Toscolítio mío, como te quiero! ¡Seremos amigos para siempre! Pero mi huesudo amigo esta callado, con un silencio de ángel que me dio miedo. Miré bien su media panza y noté que estaba herido. Enseguida revolví el botiquín de mamá y le puse mertiolate, me pidió que le soplara. Nos quedamos en silencio un rato largo. Me agarró el dedo gordo con fuerza, nunca lo había visto así a mi amigo Toscolítio. Unos días después supe el porqué de su dolor. Sufría porque había escuchado en la tele que los muñecos no tienen vida y esa fue la primera vez que se dio cuenta quién era yo.
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Arte: Sandra Arteaga Armenteros Arteaga
"Unica y córnea"
Marcelo Meza – 21-4- 07 - Derechos reservados

enero 09, 2007

El Guardián del Portal insiste


Este espacio de silicio, metal y mica fue hallado por pequeñas manos retráctiles. Llevado ante Trasmáfala como ruinas de un motín olvidado él seguirá insistiendo con estos circuitos andrajosos, puenteando las conexiones hasta dar con el quark, hasta mutar andróginos conductores con sus biotendones de la orden. Las arterias del mecanismo se han vuelto más oscuras que antes a causa del deseo del guardián, que es conquistar, implacablemente, las mentes aunque los cuerpos se hayan perdido.

Dibujo: Luis Di Donna "Guardián"

Solo tú eres más






















Solo Tú eres más

Vos sos más mujer.
Te escondés en ese traje masculino.
Sos más mujer.
Tiemblás ante la verdad de ser
mas mujer
Vida de hombres, nombre de hombre
pero solo eres
mujer.
Diría una mentira si afirmara la
totalidad de tu femineidad.
Eres caballero, dócil, tierno, seguro.
Pero eres mujer. Hombre y mujer.
La barba no significa nada. Tu
nuez de Adán tampoco.
¿Acaso el arito te hace doncella? ¿Y el pelo largo?

Es cierto, no tienes pechos femeninos
pero tampoco el delirio varonil.
Sos muy mujer para ser hombre.
Sos muy macho para ser mujer.
Y te revienta la cabeza aceptar que te
gustaría amamantar a tus hijos.
O que en pleno éxtasis seas penetrado
por una lengua ardiente...
Y mostrar tu pelo tan indecentemente
como lo hacen ellas.
A no confundir: eres lo que eres.
Un poco hombre, un poco mujer.

Seduces como serpiente y caes en tu misma
tentación cual Eva moderna.
Eres camino y horizonte.
No eres mina, ni perra, ni atorranta; solo dije mujer.
Una mujer fuerte y decidida. Una dama con todas las letras.
Delicado. Sensible. Cauto. Fuerte. Algo odiosa, algo diosa...
Inseguro.
Tus fantasías son gusanos que te crecieron a lo largo de los años.
No dudes de admirar sus alas. Quizá sean las mariposas de los sueños.
El sexo no es nada, si es una cosa.
Somos sexo y amamos la vida. Tu insinuación femenina te hace mas hombre.
Y tu desaforada poesía
te hace mas mujer.
Eres deseado por todas.
Los hombres estarán siempre solos; terribles, aburridos.
Y las mujeres morirán en el rincón
de las costumbres; insaciables materialistas.
Solo tu eres más,
pensálo.
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Marcelo Meza - Derechos reservados © 2007
Obra plástica: Guillermo Vidal - "Teotokos"

enero 08, 2007

Gotán - Juan Gelman


GOTÁN

















Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.

Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.


Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
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Juan Gelman - Gotan, Ediciones LA ROSA BLINDADA, Buenos Aires. Dic 1962
Obra plástica: Ricardo Carpani Tango Pasión.1992.Acrílico sobre tela.70 X 50 cm.
Este poeta excepcional nació en Buenos Aires —en el histórico barrio de Villa Crespo— en 1930. Su primera obra publicada, Violín y otras cuestiones, prologada entusiastamente por otro grande de la poesía, Raúl González Tuñon, recibió inmediatamente el elogio de la crítica. Considerado por muchos como uno de los más grandes poetas contemporáneos, su obra delata una ambiciosa búsqueda de un lenguaje trascendente, ya sea a través del "realismo crítico" y el intimismo, primeramente, y luego con la apertura hacia otras modalidades, la singularidad de un estilo, de una manera de ver el mundo, la conjugación de una aventura verbal que no descarta el compromiso social y político, como una forma de templar la poesía con las grandes cuestiones de nuestro tiempo.

Enredaderas del ocaso - María Meleck Vivanco

Enredaderas del ocaso

Son monedas de tréboles o monedas de agua? Compramos
seis grilletes para el temblor
Dioses de la periferia, no podrán engañarnos Cuentan con el
sangrado sobre la piedra inerte Esa carta del monte, enceguecida
en su verdor
Por millones de eclipses, desaliño en los árboles la fábula
perfecta El río impenetrable obseso de palomas Tornado de
cuchillos sin muerte Juez del pánico que saltar el mundo
que hace enredar la vida y levantar esencias de fruta enamorada
Sus memorias, sus tactos que sueltan mariposas

Enredaderas del ocaso Cortinado de besos, que cuesta
Descorrer


Con largos bramidos de luna, dibujé animales que habrían de
conocer mi nombre Y en el furor del aguacero, olí una doble fila de
perfumes Los duendes del insomnio y el cielo rojo, incendiaron la
hierba
Estrañamente cruel, refundada de espejos que cortaban el aire,
opté por la aventura La oropéndola devoradora de su propio
capullo
Los tiernos cirujanos, desangraban las flores como si fueran
mis costillas
Entonces permanecí desnuda, sobre la mesa helada del
hospicio


Estoy a salvo Los rostros no se quedan en mí
Por casi nada, invado su lengua silenciosa Entonces, él me
destruye en éxtasis El muy amado, dibuja de memoria mi corazón
La profecía, repite la mixtura
Todo está disponible Todo el velamen tenso de un monte
entre abejorros Con sangría esotérica, emparejando
Empieza el frenesí a reventar la grieta Cada dos madrugadas
se trasparenta el sexo Y se agitan las llaves del milagro La balsa
cadavérica que desplaza la luna
Siete de velo, arrima fuerte su azul cobalto El ajedrez
jaqueando, duele como ninguno Hojas despavoridas, tienen menudas
trampas que sacuden recuerdos
Rojo en el rojo Azul en el Azul
Azar que amarillea las primicias Las palabras, como oro de
moneda imperial
Desde el centro, el espejismo descarrila los trenes

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María Meleck Vivanco
Fuente: Revista Ñ, Nº 153, 1º sep 2006.
Obra plástica:"El guardián de los sueños", acrílico sobre lienzo 0,60 x 0,80 mts© Dino Masiero Sauber

María Meleck Vivanco, Cordoba, 1921.
Llegó a Bs. As. en 1943. Frecuentó a Aldo Pellegrini, Enrique Molina, Carlos Latorre, Oliverio Girondo, J. J. Ceselli y Francisco Madariaga, entre otros. Multipremiada. Fue la más joven integrante del primer movimiento surrealista argentino. Sus libros de poemas son Taitacha, Temblores, Hemisferio de la rosa, Rostros que nadie toca, Los infiernos solares, Balanza de ceremonias y Canciones para Ruanda.

"Deseo aclarar el "dilema" de mi nacimiento. Fue en la provincia de Córdoba al Oeste, en el valle de San Javier (tras las sierras de Comechingones). Con un entorno de pequeñas cordilleras y montes poblados de inagotable riqueza natural, que culminan con el majestuoso pico Champaquí, de 2700 metros sobre el nivel del mar. El valle, mi amado terruño, mi chunka, se haya cubierto por un monte áspero, de una vegetación achaparrada y espinosa donde viven alimañas arcaicas. Lagartos, escorpiones, matuastos, quitilipes, y aves de rapiña. También pumas y cóndores con extraños nombres heredados del habla Inca del Alto Perú, la cual endulza singularmente el acento español de los "conquistadores" y acrecienta nuestra devoción hacia lo vernáculo, con la historia sagrada de sus dioses legendarios". "Más adelante, el grupo se aproxima (1945 y 46) a Aldo Pelegrini, Oliverio Girondo y su mujer Norah Lange. Podría hacer un libro con las famosas anécdotas insólitas y muy divertidas que se generaban noche tras noche en nuestra exaltada bohemia. El principal lugar de reunión, era el restaurante "Robino" (años 46, 47 y 48), cito en Ángel Gallardo y Corrientes, a una cuadra del tranvía 5 que tomábamos invariablemente para regresar a nuestros lugares de madrugada y en patota. Allí se hablaba de radicalismo, socialismo y también de política de ultra izquierda. Éramos como revolucionarios líricos fascinados por la figura emblemática de Trosky y admirábamos profundamente al surrealismo francés de Bretón y sus manifiestos. Pero también tarareábamos viejos tangos nostálgicos, memorizando sus letras de total poesía. Comíamos por monedas, abundante y sabroso. Bebíamos "tintillo" por demás con interminables débitos y la paciencia leal y generosa de esos gallegos dueños del negocio, tan delirantes que se habían convertidos en compinches de los "jóvenes intelectuales de la noche porteña". (Fragmento de la Entrevista con Raúl Henao, Medellín)

noviembre 27, 2006

Conejo - Abelardo Castillo



Conejo

Y cualquiera que escandalizare a uno de estos
pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le
colgase al cuello una piedra de molino de asno, y
se le anegase en el profundo de la mar.
MATEO, XVIII: 6


No va a venir. Son mentiras lo de la enfermedad y que va a tardar unos meses; eso me lo dijo tía, pero yo sé que no va a venir. A vos te lo puedo decir porque vos entendés las cosas. Siempre entendiste las cosas. Al principio me parecía que eras como un tren o como los patines, un juguete, digo, y a lo mejor ni siquiera tan bueno como los patines, que un conejo de trapo al final es parecido a las muñecas, que son para las chicas. Pero vos no. Vos sos el mejor conejo del mundo, y mucho mejor que los patines. Y las muñecas tienen esos cachetes colorados, redondos. Caras de bobas, eso es lo que tienen.

A mí no me importa si no está. Qué me importa a mí. Y no me vine a este rincón porque estoy triste, me vine porque ellos andan atrás de uno, querés esto y qué querés nene y puro acariciar, como cuando te enfermas y andan tocándote la frente, que parece que los tíos y los demás están para cuando uno se enferma y entonces todo el mundo te quiere. Por eso me vine, y por el estúpido del Julio, el anteojudo ese, que porque tiene once años y usa anteojos se cree muy vivo, y es un pavo que no ve de acá a la puerta y encima siempre anda pegando. Se ríe porque juego con vos, mírenlo, dice, miren al nenito jugando al arrorró. Qué sabe él. Los grandes también pegan. Las madres, sobre todo. Claro que a todos los chicos les pegan y eso no quiere decir nada, pero igual, por qué tienen que andar pegando siempre. Vos, por ahí, vas lo más tranquilo y les decís mira lo que hice, creyendo que está bien, y paf, un cachetazo. Ni te explican ni nada. Y otras veces puro mimo, como ahora, o como cuando te hacen un regalo porque les conviene, aunque no sea Reyes o el cumpleaños.

Yo me acuerdo cuando ella te trajo. Al principio eras casi tan alto como yo, y eras blanco, más blanco que ahora porque ahora estás sucio, pero igual sos el mejor conejo de todos, porque entendés las cosas. Y cómo te trajo también me acuerdo, toma, me dijo, lo compré en Olavarría. El primo Juan Carlos que vive en Olavarría a mí nunca me gustó mucho: los bigotes esos que tiene, y además no es un primo como el Julio, por ejemplo, que apenas es más grande que yo. Es de esos primos de los padres de uno, que uno nunca sabe si son tíos o qué. Era una caja grande, y yo pensaba que sería un regalo extraordinario, algo con motor, como el avión del rusito o una cosa así. Pero era liviano y cuando lo desaté estabas vos adentro, entre los papeles. A mí no me gustaba un conejo. Y ella me dijo por qué me quedaba así, como el bobo que era, y yo le dije esto no me gusta para nada a mí, mira la cabeza que tiene. Entonces dijo desagradecido igual que tu padre. Después, cuando papá vino del trabajo, todavía seguía enojada y eso que había estado un mes en Olavarría, lejos de papá, y que papá siempre me dice escribile a tu madre que la extrañamos mucho y que venga pronto, pero es él el que más la extraña, me parece. Y esa noche se pelearon. Siempre se pelean, bueno: papá no, él no dice nada y se viene conmigo a la puerta o a la placita Martín Fierro que papá me dijo que era un gaucho. A papá tampoco le gustó nunca el primo Juan Carlos. Y yo no te llevo a la placita, pero porque tengo miedo que los chicos se rían. Ellos qué saben cómo sos vos. No tienen la culpa, claro, hay que conocerte. Yo, al principio, también me creía que eras un juguete como los caballos de madera, o los perros, que no son los mejores juguetes. Pero después no, después me di cuenta que eras como Pinocho, el que contó mamá. Ella contaba cuentos, a la mañana sobre todo, que es cuando nunca está enojada. Y al final vos y yo terminamos amigos, mejor que con los amigos de verdad, los chicos del barrio digo, que si uno no sabe jugar a la pelota en seguida te andan gritando patadura, anda al arco querés, y malas palabras y hasta delante de las chicas te gritan, que es lo peor. Una vez me dijeron por qué no traes a tu hermanito para que atajen juntos, y se reían. Por vos me lo dijeron, por los dientes míos que se parecen a los tuyos. Me parece que te trajeron a propósito a vos, por los dientes.
Ellos vinieron todos, como cuando la pulmonía. Y puro hacer caricias ahora, se piensan que uno es un nenito o un zonzo. O a lo mejor saben que sé, igual que con los Reyes y todo eso, que todo el mundo pone cara de no saber y es como un juego. Y aunque el Julio no me hubiera dicho nada era lo mismo, pero el Julio, la basura esa, para qué tenía que venir a decirme. Era preferible que insultara o anduviera buscando camorra como siempre y no que viniera a decir esa porquería. Si yo ya me había dado cuenta lo mismo. Papá está así, que parece borracho, y dice hacerme esto a mí. Y ellos le piden que se calme, que yo lo estoy mirando. Entonces me vine, para hablar con vos que lo entendés a uno y sos casi mucho mejor que el tren y ni por un avión como el del rusito te cambiaba, que si llegan a imaginar que yo te iba a querer tanto no te traen de regalo, no. Y nadie va a llorar como una nena porque ella está enferma y no puede volver por un tiempo. Y si son mentiras mejor. Oscarcito tampoco lloraba. Ese día también había venido mucha gente, pero era distinto. En la sala grande había un cajón de muerto para la mamá de Oscarcito. Estaba blanca. Oscarcito parecía no entender nada, nos miraba a todos los chicos, pero no lloró, le decían que la mamá de él estaba en el cielo. Y esto es distinto. Mi mamá no está en el cielo, en Olavarría está. El Julio, la basura esa de porquería me lo dijo, pero a lo mejor se fue enferma a algún otro lado y por qué no puede ser. Todos lo dicen. Todos menos el primo Juan Carlos, que tampoco está. Y mejor si no está, que a mí no me gustó nunca por más que ella dijera tenes que quererlo mucho, y una vez que yo fui a Olavarría no los dejaba que se quedaran solos. Anda a jugar al patio, siempre querían que me fuera a jugar al patio: ella también. Y después puro regalar conejos, sí. Se creen que uno no se da cuenta, como ahora, que si estuviera enferma no sé para qué lo andan aconsejando a papá y él me mira, y se queda mirándome y me dice hijo, hijo. Y a veces me dan ganas de contestarle alguna cosa, pero no me sale nada, porque es como un nudo. Por eso me vine. Y no para llorar tranquilo sin que me vean. Me vine porque sí, para hablar con vos que lo entendés a uno, y sos el mejor conejo de todos, el mejor del mundo con esas orejas largas, y dos dientes para afuera, como yo cuando me río.

Me parece que no me voy a reír nunca más en la vida yo. Eso es lo que me parece.
Y al final a nadie se le importa un pito de los dientes, porque yo te quiero lo mismo y te quiero porque sí, porque se me antoja. No porque ella te trajo y mejor si no va a volver. Ojalá se muera. Y lo que estoy viendo es que esa cabeza, que tenes no es nada linda, no, y si quiero vamos a ver si no te tiro a la basura, que al final de cuentas nunca me gustaste para nada vos. Y lo que vas a ganar es que te voy a romper todo, los dientes, y las orejas, y esos ojos de vidrio colorado como los estúpidos, así, sin que me dé ninguna gana de llorar ni nada, por más que te arranque el brazo y te escupa todo, y vos te crees que estoy llorando, pero no lloro, aunque te patee por el suelo, así, aunque se te salga todo el aserrín por la barriga y te quede la cabeza colgando, que para eso tengo el tren y los patines y...
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LOS MUNDOS REALES, Alfaguara ©1966, 1976, 1992, 1997 - Abelardo Castillo

noviembre 26, 2006

Cómo



Cómo


Me muero de hambre pero me duele más morirme de viajes, morirme de fiestas, de conciertos y de amigos. Muero de soledad. Nadie me presta la suya. Si algo se mezquina con vehemencia en la ciudad es la soledad. Nadie quiere, después de quedarse solo, caer en el desamparo, en el aburrimiento. Por eso estoy sentado a la puerta del templo mundial del banco más antiguo, dispuesto con mi mejor traje celeste y mi jarro de acero real argentino a la espera de un milagro que me quite toda esta infamia en las canas.

Ya malvendí mis piernas. Una fue a parar al norte de la ciudad, supe que la exponen en una muestra de arte moderno en la recoleta. La otra, la izquierda, anda por el sur, por el bajo de San Telmo. Seguro que juega a las escondidas en el mercado de pulgas. Cada uno de mis dedos fue fumado por un acreedor distinto. El codo y el hombro se echaron a perder en una carnicería del centro: se aqueresaron. Al fin, mis orejas se perdieron en algún renuncio que no recuerdo.


Molido por la patota de los sueños casi me quedé sin columna. Me faltan tres costillas y un riñón. Hubo alguien como yo, sin traje, al que le regalé un pulmón y el apéndice que no sirve para nada. Di cada una de mis escaleras y precipicios. El poder del faro y la seguridad de mis sistemas. La liquidez de mis babas y la solidez de mis principios. Cada fragmento de memoria y de desgracia fue arrancado y vendido o regalado a extraños. La dureza, en cambio, no la pude destripar. No ha querido llevársela nadie. Al principio me alarmó la situación, no comprendía como en un mundo de durezas y rigideces desdeñaran semejante oferta. Yo tengo una dureza grande, del tamaño de un adoquín. "Llévense la dureza, ¿nadie quiere esta dureza?" Que raro... De bronca regalé lo más desquiciado, lo algo muerto y lo más loco. Junté cada centímetro de blandura, la junté con cuchara y la metí en un frasco de diamantes. No es broma: recolecté casi dos kilos líquidos. Para mi asombro la blandura se vendió bien ya que nadie permitió que se la obsequiara.

Yo sabía que cuando llegara a los huesos se armaría un escándalo. Que me escupirían, me llevarían preso y hasta los perros mojarían mi esqueleto. Pero no, a pesar de verse claramente el misterio de mi vida nadie operó su mirada al pasar frente mío. Todos los pecados y los engaños son decoraciones de las piezas óseas. Es un nido de maldades y traiciones. Se ven sin lupa, desnudas andan las miserias mías.


Ni el loco "aquí", ni el tuerto "donde" y ninguno de los otros sobrehirvientes se inmutó ante mis huesos secos. Porque ya no son estopa ni resaca. Son estaca como palos a punto de pulverizarse. Un pájaro incomprensible y extraño se posó en al clavícula sana y al picar suavemente la mandíbula caída me nació una esperanza en forma de remera blanca, blanca luz. Ahora ya no tengo más frío de primavera ni de soledad, ni de amor.
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Marcelo Meza - 1 de febrero de 2005 - Derechos reservados 2006
Ilustración Brom

noviembre 16, 2006

Artículo diferente - Macedonio Fernandez


Articulo diferente

En los días en que toda la literatura es: "Señor, habiéndose derretido la ley de alquileres, prefiera usted, desde hoy, en esta su casa por ésa mi casa, pagarme 80 pesos más, etc.", me dirigí a "Martín Fierro" pidiéndole me aumentaran espacio para los escritos. Con tal mala suerte que se me contestó mandara sólo artículos cercados o sea contenidos por un cerco y que tuvieran la solución cerca, y, además, que ocuparan un solo lugar. De modo que no he podido saber qué gusto tiene un aumento, cuando toda la población lo sabe. La comunicación de los directores no dice si avisarán cuando estén de mejor humor; no usan postdatas que alegren. Si insisto me van a prosperar hacia la calle.

Así que, estimado lector, hoy no publico más que la mitad de lo que se ve aquí.


Toda persona que haya estado en este mundo sin techo y con moral, redondo en esta semana y que no sobra por ningún rumbo, habrá redondeado, en día de soberbia, el pensamiento de haberle tocado sólo a él nacer del lado en que las tortitas tienen azúcar, que es frente mismo adonde sobresale la manija del planeta que "gira alrededor de sí mismo" si pudiera yo girar en torno de mí mismo me repasaría la espalda del sobretodo al retirarme de cada pared; y viendo que este mundo no es como los días jueves que alcanzan para todos, sino corto, de economizar, que se consume por donde lo gastan, disfrutándolo el que llega primero que no son todos tendería su mano afanoso a dicha manivela en procura de dirigir el globo hacia donde él está; si bien esto es algo imposible en mecánica estricta hallándose la persona y el mango en un mismo sistema de coordenadas. Pero las "recomendaciones' son la genuina cuarta dimensión que se busca, y en mecánica laxa, interesándose personas de influjo se le cepillaría la incongruencia a mi proposición. Un sobreviviente de las conferencias de Einstein me garante que esto es todo lo que le entendió; me confesó dicho amigo que él asistía con el plan de entender; de modo que no hay nada que dudar en el asunto; ni se puede discutir cuán enojoso habría sido para Einstein conocerle semejante plan. Sigo aquí porque es donde debe continuar un artículo diferente.


Siendo esto así y lo demás de otro modo, es casi seguro que las continuaciones alargan los artículos y también que todo hombre creyó alguna vez tener en su poder la manija de este quejadero redondo y que no hay en Buenos Aires esquina tan larga que permita esperar en ella todo el tiempo necesario para catalogar cuantos proyectos se le ocurrirían a tal hombre de lo que haría y desharía con el mundo, en que nosotros estábamos tan tranquilos. De mi sé decir suerte que me tengo ahí hoy y aquí; sino no sabría nada de lo que piensa una persona en tal emergenciaque hallándome en esa afortunada prerrogativa imprimiría a dicha manivela impulsión tan brusca y bajo tan exquisito cálculo de direcciones, que saltarían del planeta las 298 morales, las 1.413 religiones, las 921 superioridades de raza y nacionalidad, y los 198 motivos de envanecerse de haber nacido en algún punto (¡qué trabajo me dio formular tantas cifras variadas, sin repetir centenas ni decenas!), cuyas despedidas entidades encontrándose y fundiéndose compusieran un grumo que tapara el agujero de entrada al mundo de la infatuación y la mala voluntad.


Ahora, considerado lector, espérame en esta esquina, que vuelvo enseguida: tan pronto como me haga millonario y haya entendido al tiempo como forro del espacio, según Einstein... Si tardo más de lo imputable a estos motivos, será porque estaré buscando el farol de nuestra ciudad a cuya luz sea fácil comprender por qué razón hemos creado una civilización de privados sexuales, de prohibidos; tardando todavía será que mi solapa está en manos de un partidario de Debussy frente al Odeón, o porque estoy pasando lentamente de la teoría luética a la parasitosis, como nuestro genial clínico, o porque estoy frente a la bobería en mucho bronce de Rodin, procurando adivinar en qué piensan los músculos del "Pensador" (¿es Dempsey o no es Dempsey? Los pensadores son más friolentos; éste se saca la ropa para poder pensar).


En fin, en un país de pastores, con diez generaciones de dieta cárnea, en que se permite comer remedios y se prohibe comer carne, hay mil motivos de entretenerse con tal que uno no se entretenga delante de una vidriera de frigorífico, quizá porque éstas, afiebradas por el tráfico, han dado también en atropellar.
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Macedonio Fernandez - Derechos reservados © (1874-1952) ("Martín Fierro", 1925)